Comparsa de Cristianos

 

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La historia de la comparsa de Cristianos se funda con la de la fiesta en honor a San Blas, que es patrono de Sax desde que recibió los votos de los vecinos de la villa en el año 1627.

Las primeras reseñas escritas que hacen mención a la comparsa se fechan a partir del último tercio del siglo XIX. Gracias a esas referencias documentales sabemos que desde la década de 1860, en Sax, la comparsa de Moros y la de Cristianos estaban ya bien estructuradas. A partir de aquella época fueron creándose, poco a poco, el resto de formaciones que hoy participan en la Fiesta. En estos últimos ciento cincuenta años la comparsa nunca ha dejado de participar en unos festejos que no se entenderían sin su presencia.  

Sin embargo, existen algunas referencias históricas muy anteriores que ya hablaban de la realización en Sax de fiestas de “moros y cristianos”; por ejemplo, la cita de D. Emilio Castelar que recordaba cómo en su infancia, en el año 1838, en una de sus habituales estancias en nuestra localidad, presenció unas fiestas que ya contaban con todas las características de lo que hoy se conoce como “moros y cristianos”; es decir, dos grupos enfrentados alrededor de un castillo de madera como escenario donde se representaban las Embajadas. La comparsa de Cristianos, por su simbología, sus formas y por el Traje que todavía se viste, puede situar su origen en aquellos primitivos festejos, que fueron el antecedente inmediato de las fiestas que hoy podemos ver y disfrutar. 

Las fiestas de “moros y cristianos” más tradicionales de esta zona levantina, entre las que se encuentran las de Sax, son consecuencia de la evolución de diversas y diferentes tradiciones, que a partir de finales del siglo XVIII y durante la primera mitad del XIX convergieron, uniéndose para dar forma a la estructura básica de la fiesta actual.

Una de esas tradiciones fue la de las representaciones teatrales de “comedias de moros y y cristianos”, que fueron muy populares en todas partes a partir del año 1600. Esas comedias devotas eran auténticos autos sacramentales en los que se ensalzaba el valor de la fe cristiana contra los infieles; se representaban en todo tipo de fiestas y eran comunes en toda España. Sin embargo, decayeron bruscamente cuando, desde 1770, fueron víctimas de la nueva mentalidad ilustrada de las autoridades, cuyos decretos arremetieron contra las escenificaciones de aquellas piezas devotas, prohibiéndolas o dificultando su realización. No obstante, esas antiguas representaciones continúan siendo la base de muchas fiestas de moros y cristianos, como las que aún pueden verse en Castilla la Vieja o, sobre todo, en Andalucía. En nuestra zona levantina, a partir de la práctica desaparición de aquellos viejos textos teatrales de “moros y cristianos” surgieron las nuevas “Embajadas”, que son parte fundamental de las modernas fiestas de esta región. En Sax, las comparsa de Cristianos ostenta el privilegio de nombrar al Embajador Cristiano, que es siempre miembro de nuestra comparsa y porta nuestro Traje

La otra gran tradición que da forma a la fiesta es la “militar” y tiene su origen en la participación de los arcabuceros de la milicia concejil durante las celebraciones más destacadas en los pueblos, villas y ciudades de la España del siglo XVII. Desde esa época abundan las citas sobre la participación de los milicianos en las fiestas locales, acompañando a las imágenes de los patronos en procesiones donde disparaban salvas de arcabucería en su honor. En Sax, la primera cita conocida es del año 1603, cuando con ocasión de la llegada del obispo de Cartagena el concejo hizo una fiesta:

“…lo mejor que se pueda contando para ello con los disparos, salvas y truenos de los arcabuces que se tienen, disparados por soldados de la milicia, que al mismo tiempo que se ejercitan cooperan a hacer el recibimiento más sonado y espectacular”. 

Otra cita histórica habla de la fiesta de san Blas en el año 1752:

 “…bien temprano, volvieron a la iglesia, para desde allí, junto al estamento eclesiástico, músicos y milicianos concegiles uniformemente ataviados por sus arcabuces, subieron a la ermita del santo, para solemnizar en ella la Santa Misa para después, unidos en procesión bajar con san Blas (…) y acompañados por los milicianos que disparaban a intervalos en honor a san Blas con sus arcabuces”.   

Esos milicianos concejiles eran parte de la organización militar del reino, tenían carácter municipal y eran armados por los Ayuntamientos, que formaban compañías de milicias entre los vecinos, siendo dirigidas por los propios alcaldes o regidores o concejales. En el caso de Sax, entre 1592 y 1812 existió la figura del Alférez Mayor de la villa, que era el “primer regidor” del concejo y Jefe de la milicia local.

Con el paso de los años, conforme las milicias locales se volvieron más inactivas, en algunos lugares fueron los propios vecinos los que de forma voluntaria formaron las compañías de arcabuceros, para seguir demostrando júbilo en sus fiestas más queridas. La Comparsa de Cristianos es la continuadora de aquellos viejos arcabuceros, de los que conserva rituales y formas externas que son muy anteriores a los aparecieron con posterioridad, con la modernas fiestas de “moros y cristianos”. Ese es el caso del Traje a la “antigua española”, o de las banderas al estilo de las milicianas del siglo XVII, o de la forma de desfilar. Y también, por supuesto, de la continuidad, nunca interrumpida, en la realización de las tradicionales procesiones de arcabucería con las que se acompaña a la Virgen de la Candelaria y a san Blas.

Aquellos antiguos festejos con soldadesca fueron un ingrediente básico y común para la formación de los modernos “moros y cristianos” de esta región, donde las entradas o desfiles y el gasto de pólvora son muy significativos. Sin embargo, los aspectos más genuinos de las fiestas de soldadesca, como las procesiones con salvas de arcabucería, el viejo estilo de formar la compañía y los trajes a la “antigua española” fueron eliminados en casi todas partes y hoy sólo existen, aparte de Sax, en Yecla (donde las fiestas con soldadesca no evolucionaron hacia los “moros y cristianos”) y en Caudete (cuya comparsa La Antigua encarna aquel viejo espíritu). 

La comparsa de Cristianos de Sax aún mantiene una estructura de tipo militar, que es extensiva al resto de formaciones sajeñas. Desde los años 1860 participamos plenamente en las nuevas formas festeras con comparsas, al estilo alcoyano, pero manteniendo toda nuestra idiosincrasia y peculiaridad (que se plasma en nuestro Traje, casi inalterado). Durante el siglo XX, la celebración de San Blas ha ido moldeándose dando lugar al típico y singular estilo de la Fiesta sajeña: así ocurrió desde 1919, cuando comenzaron las “Entradas”; en 1930 adoptando la Bandera nacional española, que sustituía así a las viejas banderas milicianas del Barroco; en 1940 con la creación de los banderines; en 1955, siendo los Cristianos pioneros en la creación del nuevo cargo de Capitanas, con sus lujosos trajes…

A partir de los años 1970, la Comparsa disfrutó de un crecimiento exponencial en el número de socios, que desde entonces es de varios cientos de festeros. Y fue también por entonces cuando comenzó la habilitación de sedes permanentes que desembocaron, en 2003, en la inauguración de la gran Sede Social de la calle Castelar.